Domingo, 21, Abr, 10:40 AM

Fuente: www.pichilemunews.cl – 30.03.2024
- Avanzando en las nuevas escaleras al lado de la caleta en las terrazas ¡¡ (sic).
- Así dice una optimista pichilemina, pero ¿será tan así?
- El letargo municipal y regional ante urgentes trabajos y eventuales accidentes.

Durante el mes de febrero -después de varios meses- estuvimos de paso por el terruño y constatamos estas obras de adelanto al final de la balaustrada de la Terraza, junto a la Caleta de Pescadores. Todo tapado con cierre perimetral y sin letrero reglamentario a la vista que debe indicar el inicio y término de obras, la empresa que lleva a cabo las obras, la suma que se está invirtiendo, entre otros datos de rigor.
Paralelamente, un estrecho sendero de protección para los peatones en la calzada, segregado del paso de vehículos. Daba la impresión que las obras estaban en stand by. Hace unos días estuvimos -por trámites- más de una semana y, en una nueva visita si vimos el letrero reglamentario. Y aunque no a personas trabajando -por hora de colación- si se veían sacos de cemento, una betonera y un leve avance en la construcción de gradas y/o escalones de la “nueva” escala en el lugar que, la “vieja“ escala que, aparentemente no tenía daños.
¿Cuál es la diferencia entre la que existía allí (desde el año 1981 aproximadamente) a la que se está haciendo ahora, aparte de los casi $60 millones de “inversión”?
Ya lo veremos ….

Pero eso no es el punto, sino al “avance”. ¿Se puede llamar avance a un “atraso” considerable en el término de las obras?
Las obras tienen fecha de inicio el 29 de junio de 2023 y tenían 148 días de plazo para su ejecución.
Creemos que no se puede decir avance, pues esas obras debían haberse terminado y haber estado en pleno uso ese acceso a la playa, desde hace unos tres meses, a lo menos.
¿Cuál es la razón del atraso?, ¿acaso le faltaba un timbre a la empresa constructora, ocurrió algún percance de fuerza mayor?
Eso, es en torno a este nuevo acceso a la playa Las Terrazas.

Detalles menores
Si bien, el reponer mobiliario urbano es un “alpiste” -comparado con los millones que salen “por arte de magia” para gastos superfluos- desde antes de la realización de los Juegos Panamericanos, Santiago 2023, observamos y denunciamos que, en la Plazuela donde está el monumento al Cardenal Caro, aún siguen los receptáculos de basura rotos (inexistentes), a tal punto que la propia imagen del Cardenal cabe en ese espacio ….
Ojalá que, en el programa de visitas de los Inspectores Municipales, algún día consideren una pasadita por el lugar. Quizás se den cuenta de estos detalles menores ….
Ahh, esa Plazuela está ahí en el vértice que forman las calles Primer Centenario y Aníbal Pinto, donde hay un Canal de aguas lluvias -que cada año colapsa- y pese a que la Junta de Vecinos El Bajo ha planteado una solución definitiva, no los han pescado.
Y ¿qué ocurrirá?, que como es habitual voluntarios de Bomberos, personal de Emergencias del municipio tendrán que prepararse para acudir y ayudar a los vecinos afectados, como ha sucedido hace casi 100 años ….

Socavón N°1
Ojo, este socavón en la Avenida Agustín Ross se produjo varios meses antes del verano, según contó un vecino que permanentemente hace ese trayecto. Otro vecino aventuró que estaba ya antes de la disputa de los Juegos Panamericanos, Santiago 2023. Lo que indica que -quizás- fue otro atractivo dispuesto de los encargados de “presentar la mejor cara de Pichilemu” a las visitas.
Esos mismos, no tuvieron la misma visión para “arreglar” los pináculos de los torreones del hoy Centro Cultural “Agustín Ross”, los que hoy lucen “parejitos” en lugar de haber sido repuestos. Claro, aún no debe hacerse el proyecto y aún no se calcula cuántos millones de pesos significa esa obra de ornato …
Volvemos al Socavón N°1. ¿Los profesionales del municipio, los ingenieros aún no calculan el valor de las reparaciones para dejar la vereda en condiciones normales?, ¿o esperarán las lluvias para que el socavón “crezca”?

Socavón N°2
El Socavón N°2 -que se produjo hace algún tiempo- aún permanece sin intervención de parte de Vialidad-MOP, servicio (¿?) que tiene la responsabilidad de mantener las vías fuera del radio urbano. La comunidad ha hecho denuncia y presión sobre el peligro que reviste para los vehículos que usan esa vía; pero aparte de poner unas tiras de plástico y letreros sobre ese problema ¿qué han hecho los diligentes funcionarios de ese servicio estatal?
Como se aprecia en las fotografías, la vía está solo con una franja de circulación.
¿Esperarán a que el socavón siga creciendo o se está a la espera de la creación de una Fundación “experta” en este tipo de obras?
Los plazos que han dado algunos vecinos para su reparación están vencidos y el Socavón sigue ahí en “gloria y majestad”. Al menos así estaba hasta el jueves recién pasado …

Volviendo al radio urbano, a modo de ejemplo el “rompe cabezas” de la calle Aníbal Pinto sigue igual para el deleite de los funcionarios de escritorio, quienes planifican y juegan con los recursos si gastarlos en esta u otras obras que sean más rentables socialmente y que, tengan más impacto sobre todo a la hora de que los ciudadanos lleguen, nuevamente, a elegir a sus autoridades.
No por nada, los proyectos anunciados con estratosféricas cifras -para obras que deben realizar empresas privadas- nuevamente las financiará el fisco por la decisión de los CORES y autoridades regionales. ¿Serán socios de estas empresas?
Con recursos públicos financiarán a empresa privada de la región, ESSBÍO, que -por ley corresponde a ellos financiar y ejecutar- y, más encima, posteriormente, mes a mes seguirán cobrando -de por vida- a los usuarios.
¿Qué tal? ¿No suena acaso como un fraude maquillado que, beneficia a muchos, pero con recursos que son de todos los chilenos?
Y se usarán para resolver un gran problema, pero que -por Ley, por algo ESSBIO es la empresa concesionaria en la región- está obligado a cumplir con invertir y desarrollar este proyecto con sus propios recursos.
En tanto las autoridades que corresponde, tienen que supervisarlos a que cumplan. Y si no son capaces, devuelvan la concesión y, en ese caso, administrada por un organismo estatal o entregada en concesión al propio municipio consiga los recursos que hoy, tan fácilmente, los han aprobado para financiarles obras de responsabilidad de una empresa privada, como es este caso.

Fotografías: WSG/Archivos “Pichilemunews”.