Martes, 16, Jul, 3:02 PM

Fuente: www.pichilemunews.cl – 14.09.2023
- Por vicisitudes de la vida (y de la muerte), de la tristeza por muerte de abuela materna de mis hijos, pasamos a la alegría de conocer emprendimiento de un Pichilemu, en la capital del folclore.
- Una tarde llena de emotividad y reencuentro con pionero surfista pichilemino que tuvo la brillante idea de usar el surf como el atractivo capaz de reactivar, el turismo “todo el año”.

El martes, acompañando a mis hijos en el velatorio de su abuela materna, la consuegra y vecina presente, conociendo de nuestra relación con Pichilemu, se acordó que, caminando por su comuna, San Bernardo, le llamó la atención un Restaurant: “El Rincón de Pichilemu”. “Era hora de almorzar y, como aún tenía cosas que hacer en el centro, decidí entrar.
Estando ya sentada, me atendieron amablemente y, luego de ordenar, el joven puso el servicio, el pan, pebre y bebestible”, continuó el relato. Y, agregó: “De sopetón le pregunté si era de Pichilemu y me contestó de inmediato que sí. Mi consuegro es de allá, quizás lo conozca …”, le solté.
"Ahí, él me preguntó cómo se llama su consuegro. Le di su nombre y se alegró y me dijo que lo conocía. Le pregunté su apellido, pero no lo recuerdo …”, nos contó.

Estando en la misma comuna, casi a las 16 horas nos dimos el tiempo para ir, con mi hijo menor, a comer algo para luego volver al velatorio. Y le dije, busquemos el restaurant de un coterráneo ahí en Covadonga, cerca del centro, para conocer de quién se trata. Y llegamos ahí, cuando estaban ya esperando la última mesa para empezar a almorzar ellos y luego dejar el restaurant listo para el día siguiente. Es lo que dijo una de las garzonas cuando preguntamos por almuerzo.
Pero, como nos lamentábamos de llegar tarde, salió una persona desde el interior de la cocina y ésta, era -precisamente- el pichilemino cuya cara me era conocida, pero no la asociaba al apellido al que intentábamos de asociar.

En verdad, resultó ser Cristian Moreno Galaz, a quien no veíamos desde los años 2000 aproximadamente, hijo de Israel Moreno y Elcira Galaz, a quienes conocíamos.
El me reconoció primero y alcanzó a decir “don Washington ..” y vino un apretón de manos y un abrazo. Y mientras le expresaba mi alegría de verlo bien, y con ese emprendimiento, vi a una persona visiblemente emocionada. Atinó a decir “gracias don Washington ...” y luego llamó al interior. Dijo: "Le quiero presentar a la responsable, Gloria, quien me apoya, y es quien lleva realmente este negocio”.
Saludamos a Gloria, quien sin decir palabra miraba a Cristian, mientras decía: “ …y, bueno, también el apoyo importante del Pastor Iván que me ayudó a salir del pozo donde estaba …. Pasen, adelante, los atenderemos igual …”, nos señaló a mí junto a mi hijo menor que me acompañaba y que ya le había presentado.
Pero Cristian, un tanto repuesto de su emoción, señaló: “Que increíble. No me va a creer quizás, pero el jueves pasado junto al Pastor Iván estuvimos acordándonos de usted. El vino a verme y se acordó que quería ubicarlo, quiere conversar con usted …”.
Asociamos el nombre del Pastor Iván, a un pichilemino que -en los años ’90, tuvo una crisis familiar y que, tras lograr unir a un grupo de jóvenes -unos de su edad y otros mayores, entre los que estábamos- en torno a una causa y objetivo. Y lo más importante, tras haber logrado el objetivo, desapareció de Pichilemu por largo tiempo, donde nadie sabía dónde estaba.

Años después, Cristian pasó por una experiencia casi similar a la de Iván, y tras estar casado e hijos, desapareció también de Pichilemu.
En mi caso, desde casi dos décadas que no sabía nada de él, hasta ahora ….
Hoy, es un hombre casi un hombre 100% nuevo, aunque en la conversación reconoció que tiene deudas pendientes, al señalar que -desde ese tiempo no ha vuelto a pisar la tierra natal- pero no quisimos profundizar en el tema.

Pandemia
Cristian nos contó que, tras recuperarse y sanarse -con el apoyo del Pastor Iván- emprendió una serie de actividades, fue transportista, entre otros oficios, hasta que llegó la pandemia que nos tuvo a todos restringidos y, de alguna manera, muchos debieron echar mano a la creatividad y, empezaron junto a Gloria, quien tiene experiencia en el tema, empezaron a preparar alimentos que vendían a través de la modalidad “delivery”. Y, ya más flexibles las restricciones, se atrevieron a arrendar un pequeño local a pocas cuadras del centro de San Bernardo. Primero era comida para llevar, y en dos años lograron ampliarse y tener unas cinco mesas al tiempo que están habilitando, afuera, una terraza para unas tres o cuatro mesas. Y, están conversando con el dueño una nueva ampliación para aumentar su capacidad de mesas en el interior; agrandando así el Restaurant “El Rincón de Pichilemu”, donde las especialidades son los productos del mar.
Mientras ya degustábamos los platos solicitados, Cristian junto con preguntarnos cómo estaba, si nos faltaba algo más, nos dice: “Acabo de llamar al Pastor Iván y me dice que viene en camino …”.
Dicho y hecho, cuando ya estábamos concluyendo nuestro almuerzo y nos disponíamos a pagar para regresar al velatorio, apareció el “Pastor Iván”, con el cual dejamos de tener contacto hace 33 años exactamente, luego de vivir la experiencia de tener a Pichilemu de bote a bote, ante muchos comerciantes incrédulos que no creyeron que la actividad del surf podía significar un antes y un después.

En efecto, el día 14 de septiembre de 1990 empezaba una fiesta deportiva a la que convocó el Primer Campeonato Internacional de Surf y Body Board, durante tres días.
Para bien o para mal (aunque para muchos, donde me incluyo) fue darle una nueva vida gracias a la idea que surgió, primigeniamente, del joven Iván Reyes Carreño con poco más de 20 año en ese momento.
Nuestra conversación y los detalles que nos contó, es una historia que nos dará el propio -ahora Pastor Iván Reyes- en una próxima entrega.

Fotografías; WSG/Archivos “Pichilemunews”.