Jueves, 23, Sep, 9:33 AM

Fuente: www.pichilemunews.cl – 01.08.2021
- Desde tiempos remotos, la sal -ese albo producto que desde tiempos inmemoriales se cultiva en nuestra comuna, como en distintos lugares del mundo- ha sido en momentos tan, o tanto más valioso que el oro y otros metales preciosos. Los por qué son varios y no entraremos en detalles, sino dejaremos al interés de cada uno, en averiguar si no lo sabe.

A qué viene este breve preámbulo. Para recordar lo que -tantas veces dicho en reuniones informales, formales, en la radio y otros medios- empezó a tener sentido.
¿Qué pasó hace 21 años?
El periódico local “El Expreso de la Costa” -que incursionaba como otros medios lo hicieron antes- publicó su N° 3, del día 31 de julio de 2000, en portada: La Sal de Cáhuil podría salir al mundo. Le antecedía: Franceses interesados en la comercializar producto. Y, en su interior un artículo desarrollaba de qué se trataba ese titular ….
Antes de ir al artículo, necesariamente hay que remontarse alrededor de cuatro años antes. En efecto, a lo que surgió tras la visita de un importante funcionario del gobierno francés, a Pichilemu, en calidad de “pequeñas vacaciones” desde Argentina donde estaba asignado para esta parte del mundo.
Se trataba del ingeniero francés Bernard Cavaillé, quien junto a su esposa e hija, aprovechando el feriado de Semana Santa, desde el vecino país, visitaron a su amiga Anne Evequoz, a la sazón esposa del empresario rancagüino Carlos Von Unger Casanello, quien años antes se había radicado en Pichilemu y construido su Complejo Turístico “Dunamar”. Aquella vez, fue uno de varios viajes porque le encantó a los franceses. Y pese a muchos atractivos que le encontraron, uno en particular llamó la atención de Bernard Cavaillé: las salinas de Cáhuil ….; claro, porque explicó luego que en su país, él conocía una zona, Guerandé, que también parte de sus habitantes se dedicaban a la producción de sal. Más aún, al conocer cómo era el proceso utilizado acá, como sus herramientas, entre otras, eran muy similares. Más aún, casi iguales …
Y, al conocer la realidad que vivían quienes trabajaban y cultivaban la sal, era una historia calcada con lo que había sucedido allá en Guerandé, en su país; pues el abandono de gran parte de las salinas, el bajo precio de la sal y las condiciones de abuso que se daban acá y allá -en un momento- llevaron a que, la juventud de allá, como la de acá, hiciera a la juventud mirar hacia un porvenir imaginario, pero mejor, y a emigrar hacia otros lugares en busca de aquel.
Pero, contó Bernard Cavaillé, ocurrió que a alguien le surgió la idea de cambiar el destino de esas salinas de Guerandé, a tal punto que la realidad de empobrecimiento, de falta de expectativas, cambió completamente y el producto -la sal de Guerandé- hoy está en las estanterías, góndolas, de los Supermercados más sofisticados, a tal extremo que usted puede encontrar decenas de frascos, bolsitas, de sal de Guerandé con diversas especies que le dan valor agregado.
Famosos restaurantes en sus Cartas ofrecen menús con Sal de Guerandé. Y tiene inmensamente otro valor.
Todo esto lo escuchó, primeramente, el entusiasta empresario Carlos Von Unger, quien en más de una ocasión nos invitó a escuchar lo mismo de voz del propio ingeniero francés. Y así, en calidad de concejal participamos en reuniones informales y formales con autoridades -comunales y provinciales. Incluso en una o dos ocasiones con el propio ingeniero Monsieur Cavaillé, donde éste funcionario contó lo señalado y que esa experiencia era posible replicar acá en Cáhuil y alrededores, dándoles apoyo a los salineros de diversas formas, como adoptando medidas gubernamentales que, les permitieran cambiar la realidad actual a una de enormes perspectivas que, en un plazo prudente, significarían un cambio en varios sentidos: mayor precio de la sal, mejoramiento de calidad de vida de sus habitantes, entre otras mejoras.
El mismo funcionario francés se comprometió a gestionar apoyos de organismos involucrados en la experiencia de Guerandé, todos los cuales se hicieron.
¿Pero qué ocurrió con los apoyos y medidas que se esperaban de las autoridades de entonces?
No lo diremos. ¡Adivinen!

Terremoto, Tsunami
Años después, ocurrió el terremoto y tsunami del 27-F. Afortunadamente tras esa desgracia para gran parte del país, el gobierno que tuvo que enfrentar levantar el país en las regiones afectadas -para bien o para mal- del mismo presidente que hoy tenemos, las ideas expresadas que venían desde el año 1996 más o menos, tuvieron un eco positivo a través de varias medidas, donde gestiones con los ministerios de Economía permitieron la denominación de origen para la Sal de Cáhuil; a través de ayudas permanentes, vía recursos concursables del Ministerio de Minería los salineros reciben equipamiento para facilitar y mejorar la producción de sal.
Asimismo, con recursos regionales a todos los productores se les dotó de una Planta de Yodación para que toda la sal que se produce acceda a ese proceso y así pueda ser comercializarla, según normas del Servicio de Salud. Así, los salineros de Cáhuil, Barrancas, La Villa, en la comuna de Pichilemu; como los salineros de Lo Valdivia, Boyeruca, en la comuna de Paredones les ha cambiado en forma importante su calidad de vida.
Paralelamente, decir que la Sal de Cáhuil, hoy por hoy, es infinitamente más conocida, incluso en otros continentes.
Varios reputados chefs la conocen y la tienen incluida en sus preparaciones. Y no es difícil encontrarla en los supermercados o tiendas gourmet.
Y, su auge -sin duda- se debe al apoyo gubernamental que se le ha brindado a través de varias instancias e iniciativas.

El negro pasado
Salineros que se quejen hoy, tendrían que ser muy mal agradecidos. Sería desconocer toda la historia que sus abuelos, bisabuelos y más, sufrieron, padecieron abusos indecibles a manos de “dueños de salinas”.
Porque, ha de saberse que quienes trabajan las salinas -quienes están de sol a sol- no son los dueños de las salinas.
Acaso hay alguna excepción por ahí …, donde en sus terrenos han habilitado cuarteles salineros.
Y aquí surje que muchos son “propietarios de salinas” aún cuando parte de estas salinas están dentro de fajas de terreno que de acuerdo a la ley, son fiscales, pero para esos efectos no se sabe cómo es eso.
Pero, lo habitual es que la mayoría de los salineros -al menos en tiempos pasados- trabajaban las salinas a “los dueños”, quienes después de ser producida, proporcionaban los sacos y se encargaban de venderla. Miles de sacos y, en consecuencia, cientos y miles de toneladas que se transportaban en ferrocarril a diversas ciudades.
Los salineros pasaban durante todo el invierno esperando su dinero para alimentar a sus respectivas familias; la que llegaba a puros “mejorales”, a “gotas”, “vales”, muchas veces humillaciones. No faltaba que el mismo dueño de salinas les vendiera, o pasara mercadería, a vil precio. Todo ello, argumentado porque aún no les han pagado.
Pero la necesidad tiene cara de hereje. A la vuelta del año, nuevamente los salineros estaban al pie del cuartel, limpiándolo, y luego todo el largo proceso que -hoy aún con toda la ayuda, equipos proporcionados- tarda meses para que la naturaleza, sol Dios mediante, vaya solidificando el agua salada en granos de sal.
Luego, el acopio y el secado -que permite ver durante meses una maravillosa cordillera de albos conos diseminados a ambos lados de la laguna hasta varios kilómetros adentro entre los cerros que la bordean a lado y lado.
Un espectáculo que atrae a cientos de turistas a conocer de cerca, su textura, su proceso. Y, de paso apreciar la diversidad de avifauna que tiene ahí su hábitat, donde cientos de aves completan una de las más hermosas postales de la comuna de Pichilemu.

Fotografías: Archivo “pichilemunews.cl/CapturasC13

Fuente: www.pichilemunews.cl – 21.03.2021
- Un modesto reconocimiento a los artesanos que, por décadas, le han dado identidad a nuestra comuna, como a los nuevos que han surgido tanto locales como residentes.
- Entre ellos, Adolfo Moraga Rodríguez (Talabartero), Filomena Fonzález Quinteros (Greda), Eufemia Arias González (Greda), Margarita Soto Retamales (Greda), Gladys Orrego Paredes (Arcilla), Manuel Lizana Pino (Arcilla), los hermanos Solercio, Mario y Héctor Soto Lizana (Arcilla), Marcela Urzúa Vargas (Arcilla), Edulia Pavez Vargas (Arcilla), Alicia Vargas Pavez (Arcilla), Ramón González Barahona y Mónica Ragulín Wodoslawska (Loza), Eugenio González Vargas (Conchitas, joyas, madera policromada), Francisco González Medina (Conchitas), Gladys Weismann Hernández (Conchitas), Karen Conarrubia Bravo (Arcilla), Sebastián y Libertad Carrasco (Alambre), Eduardo Vargas Córdova (Maderas, Conchitas), Fabiola Soto (Maderas, conchitas), Lucía Saavedra Morales (Conchitas, Móviles), Antonio Aliaga (Muebles rústicos), María Cecilia Vargas Sánchez (Conchitas, mosaicos), Christian Vargas (Tallados en maderas), Carla Carreño Lorca (Móviles), Mabel González Urzúa (Tejidos y Bordados en Lana), Claudia Lizana González (Maderas), entre muchos (as) otros (as).

Recientemente, el calendario nos recordó que era el Día del Artesano, que alcanza una diversidad de especialidades y que se multiplican de norte a sur y de mar a cordillera.
Afortunadamente, la memoria aún no falla, y cuando vi saludos en las redes sociales a algunos artesanos, me afloró casi al instante la imagen de un anciano -después supe que era un artesano- que con singular maestría hacía “cucharas” en madera y, que diariamente llegaba a la Piedra del Pelambre en los veranos, a fabricarlas in situ, valiéndose de su habilidad con unos afilados cuchillos.
Llegaba poco antes de mediodía y se sentaba en la Piedra del Pelambre, junto a su saco lleno de palos en bruto de diferentes medidas. Y, de a poco sin que nadie lo apurara, iba dándole forma a esos palos hasta dejar moldeada una pala de madera de diferentes medidas, según el palo que eligiera para tallar. Alrededor de las 6 de la tarde, y habiendo vendido algunas de sus palas, especiales para cocinar y hacer mermeladas, tomaba su saco con sus productos camino a su casa en el sector nor-oriente de la comuna, a unos 7 kilómetros de Pichilemu.
Hablamos de los primeros años de la década del '50. Su nombre de pila, sinceramente lo olvidamos, pero no su apellido: Becerra, familiar de un cochero de la Quebrada del Nuevo Reino, que llegó a ser el primer presidente del Sindicato del Rodado Tracción Animal (que reunía a casi un centenar de cocheros).
Y así, como él, recordamos a las loceras de El Copao habilidosas como ninguna para moldear la greda, saliendo de sus manos fuentes, ollas, cayanas, platos, donde el pastel de choclo queda cocinado con un sabor insuperable, por desgracia todas desaparecidas, quedando por ahí un par de ancianas e hijas de aquellas, pero que ya no se dedican a ese oficio.
Hoy, son las artesanas de Pañul quienes -desde los años '90- mediante la gestión del alcalde Orlando Cornejo Bustamante se contrataron monitores para enseñarles el trabajo de artesanía en arcilla, aprovechando la materia prima del lugar.
Otra artesana que aprendió a trabajar la arcilla, es la pichilemina Karen Cobarrubia Bravo y que desde hace ya varios años está radicada en Francia.

Talabartero
Pero, volviendo mucho más atrás, alguien que no puede ser olvidado es don Adolfo Moraga Rodríguez, quien aparte de ser zapatero remendón, era un reputado talabartero, siendo las monturas y los aperos de caballares sus más famosas obras de arte.
Esto último no es una exageración. Muchas veces, cuando llevábamos zapatos para su reparación, nos quedábamos horas, ya conversando o admirando el trabajo que hacía don Adolfo. Muchas veces lo vimos coser cueros y badanas que perfectamente lucían ya terminadas futres y huasos de la comarca. Y de más allá, llegaban a encargarle esos trabajos ....
Mientras tanto, sus hijos cortaban suelas enteras, o medias suelas, o cosían a mano con lezna, cera e hilo o martillaban en sus rodillas zapatos de varones o de dama.

El Pitio
Uno de los artesanos pichileminos más prolíficos y diversos fue Eugenio González Vargas, más conocido como el “Pitio”. Y quizás el más famoso pues no solo era invitado permanente de la Feria Internacional de Artesanía que, cada año, organizaba la Universidad Católica de Chile en el Parque Bustamante.
De nuestra generación, empezó a destacarse en su época escolar con sus dibujos. Y más tarde con sus pinturas en oleo, donde sus telas las hacía -primero- de sacos harineros. Y en sus ratos libres, trabajando en las plantaciones de la Conaf, le pintaba a pedido de los distintos Jefes y técnicos que llegaban a trabajar al Área de Pichilemu. Paralelamente, en los veranos trabajaba haciendo figuras en conchitas. Más tarde emigró a Santiago y tomó clases de pintura con la pintora y académica Matilde Pérez para perfeccionar su técnica, ya que era autodidacta.
Asimismo, su espíritu inquieto lo llevó a aprender la orfebrería, donde llegó a exportar joyas y figuras en plata y lapizlazuli.
Pero, no fue todo. Tomó cursos en Policromía en Madera, especializándose en imaginaría religiosa, lo cual lo llevó a ser uno de los mejores y valiéndole invitaciones para mostrar su artesanía en el extranjero.
De todo ello, alguna vez lo publicamos en el “Pichilemu”. Más aún, el año 1987, en un aniversario de nuestro periódico, lo celebramos con una Exposición de Pinturas, la que se realizó en los salones del Cuerpo de Bomberos.

Otros rubros
También recordamos artesanas en Tejido a Telar, aunque ya no en su época de producción, como la señora Uberlinda González Pavez, como también a las decenas de artesanas en lana -técnica de Lanigrafía- donde muchas pichileminas aprendieron a realizar hermosas creaciones; y donde finalmente un par de ellas persistieron trabajando y exhibiendo sus artesanías en ferias hasta ahora, como Mabel González Urzúa.
Asimismo, mencionar a Marcela Rivera Arce, una mujer que se reinventa y donde sabemos de las artesanías que realiza, o realizaba, en cuero de pescado, haciendo todo el proceso desde curtirlo para luego confeccionar varios artículos muy apreciados.
Está también Claudia Lizana González quien junto a su esposo Washington Marín, realizan artesanía en maderas, donde sus estrellas son “cabritas”, carros y máquinas a vapor de ferrocarril.
También nos aflora el artesano Sadrac Vargas Rojas, quien se especializó en joyas de metales y piedras preciosas, joyas que ha pedido han cruzado océanos y recorrido miles de kilómetros hasta llegar a su destinatario (a).
Varias pichileminas se han especializado en artesanías en conchitas, pero usándolas en mosaicos, creando hermosas obras. Entre otras artesanas, están las hermanas María Cecilia y Carmen Gloria Vargas Sánchez, entre muchas otras.
Otra artesana que aprendió a trabajar la arcilla, es Karen Cobarrubia Bravo y que desde hace ya varios años está radicada en Francia.
Igualmente, recordamos que en Pañul hace algunos años varias mujeres -a través de Prodemu- aprendieron todo el proceso de lavado, limpieza, hilar, teñir y tejer lana de oveja, ya en telar, a palillo, crochet, confeccionando diversos productos como ponchos, mantas, entre otros artículos.

Así como hay muchos artesanos (as) pichileminos (as), hay varios que se han radicado en nuestra comuna, aportando y enriqueciendo la oferta hacia visitantes y turistas. Y, por cierto, a todos (as) les saludamos y felicitamos por su talento.

Fotografías: Archivo "pichilemunews"/Facebook artesanos/Internet

Fuente: www.pichilemunews.cl – 17.02.2021
- Durante tres noches -ayer 16, hoy 17 y mañana 18- la música inédita de 10 cantautores nacionales inundará cada rincón del “pequeño bosque”.

Nuestra comuna balneario sobre todo en época estival, desde la tercera década del siglo pasado, motivado por razones de necesidad de entregar a sus visitantes una temporada veraniega más atractiva -por una parte- y aprovechar las mismas iniciativas con ese propósito -por otra parte- para recaudar recursos para fines filantrópicos y bienestar de la comunidad residente.
Es así, por ejemplo, como surge en el panorama veraniego de nuestra comuna, la realización de la Semana Pichilemina, la que según el tres veces alcalde Felipe Iturriaga -en conversación con La Tercera, en los años '70- nos decía que éstas se remontaban a los años '30 aproximadamente.
Esta era realizada por un Comité Organizador que conformaban autoridades comunales -alcalde, regidores, vecinos y, en algunas ocasiones directivos de Bomberos, del Club de Leones, entre otros- y consultaba una serie de actividades recreativas, entre ellas Noche Veneciana, Velada Bufa, Concurso de Bailes y Disfrases, Concurso de Castillos de Arena, Campeonato de Baby Fútbol, Elección de Reina, donde la que resultaba electa era coronada y presidía el baile de gala, paseo de la reina por la playa y el desfile de carros alegóricos y comparsas.
Con el correr de los años e incorporación de gente más joven, fueron agregándose actividades y otras fueron suprimiéndose.
Entre las primeras, maratón de garzones, Corrida Nocturna -la que en algún momento concitó la participación de figuras como Pablo Squella, años '70- Festival de la Voz para derivar este último -el año 1978- en el Primer Festival Nacional de Cantautores.

Festival Nacional de Cantautores
Este certamen único en el país, a la fecha, contó con la participación en el show del ganador de Viña de Mar (el cantautor Fernando Ubiergo), el mejor intérprete de Viña ese año, el cantante José Alfredo Fuentes. Además, Patricio Renán, Tito Fernández, Tommy Davis (en el humor), y Buddy Richard.
La orquesta festival fue dirigida por el músico David Estanovic e integrada entre otros por los músicos más conocidos, como Carlos Urquiza, Patricio Salazar.
En el Jurado, el Director Regional de Turismo Waldo Kaid, el alcalde Eduardo Parraguez, el crítico de arte y conductor de programas radiales José María Palacios, el escritor y poeta José Vargas Badilla, los cantantes Arturo Millán y Patricio Renán, el productor de Canal 13 José Martínez, y el músico Reinaldo Urbina. Y, como animador, el destacado animador y conductor de TV, Enrique Maluenda.
En la competencia musical, participaron reconocidos autores nacionales que -de acuerdo a las Bases- debían interpretar sus propias obras. Fue así, como clasificaron Nano Acevedo (ganador de varios certámenes, como la OTI), Ricardo de la Fuente (ganador en Viña, competencia folclórica), Humberto Onetto, Osvaldo Jéldres (destacado compositor de varios éxitos), Paola Sola, Jaime Atria Jr., Osvaldo Carrasco, Luis Fabián, Nélson Catalán y Luis Moore.
Cuarenta y tres años tendría dicho festival en el concierto nacional, a no mediar la nula visión de las autoridades de la época.
Si bien, tuvieron el mérito de confiar en cuatro jóvenes -que trabajaron en la organización totalmente gratis- más un grupo de más de una decena de otros jóvenes profesionales y estudiantes que se unieron a la logística final. Los resultados económicos para el tremendo esfuerzo de traer a las figuras nombradas, no fue lo que se esperaba; no obstante la nombradía y difusión del evento en los medios tenía un valor inconmensurable que -las autoridades- no supieron aquilatar.
Aquellos cuatro jóvenes soñadores, fueron: Herman Bustos Paredes, como director ejecutivo (publicista, creador y gestor de la modalidad); Gastón Álvarez Moreno, director artístico; Héctor Leiva Polanco, director de finanzas; y Washington Saldías González, como director de difusión y RR.PP.

Escenario
Cabe señalar que este Festival tuvo un escenario diseñado por jóvenes ligados a Pichilemu, uno de los cuales estudiaba arquitectura –Gerardo Sepúlveda Pino- y Mario Arraño González –Construcción Civil- los que estuvieron a cargo también de dirigir la obra que se levantó en la Avenida Ortúzar esquina de calle Santa María.

Reina de la Semana Pichilemina
Y como en una Semana Pichilemina no podía faltar una reina, ésta fue la joven rancagüina Patricia Troncoso, la que fue coronada ante casi cuatro mil personas y presencia de autoridades regionales, provinciales y comunales.

Cobertura
Si bien no se logró cobertura de TV, si hubo una o dos notas en Canal 13, en la cual estuvimos en la “Hora 12” que conducía Gina Zuanic y Javier Miranda. Si tuvimos artículos prensa de casi todos los medios santiaguinos previo al evento, durante y post festival, siendo cubierto por medios nacionales y regionales.
Y, transmitido por la radio “Colchagua” de Santa Cruz, vía telefónica –según nos enteramos años después- por confidencia de Jorge Nasser que por esos años hacía sus inicios en la radiotelefonía, actualmente dueño de la Radio “Entre Olas” FM de Pichilemu y sus filiales en la comuna de Navidad.
Una muestra –son decenas de recortes que tenemos en nuestros archivos- es el de la Revista VEA, y una foto de un artículo en la Revista Súper Musicales que incluimos por ser los que tenemos más a la mano, entre otros.

Años después, otros esfuerzos posteriores -aunque totalmente apoyados por el municipio- fue el Festival de la Voz, en una segunda etapa, que se organizó entre el año 1985 y 1989, logró traer a grandes figuras nacionales para el show. Entre ellos, recordamos -sin orden cronológico- a Miriam Hernández, Luis Jara, Fernando Ubiergo, Zalo Reyes, Francisco Puelma, Irene Llano, Los Prisioneros, Q.E.P., Juan Antonio Labra, Eduardo Gatti, Lorena López (ganadora en Viña), Pedro Messone, Alberto Plaza, Nicole (la aún niñita que incursionaba en el mundo artístico), entre muchos otros.

Miss Playa
Paralelamente, al Festival de la Voz referido, se instauró el concurso Miss Playa Pichilemu, el que por más de 20 años fue parte de las atracciones del verano; evento que eliminó el actual alcalde, hace unos cuatro años. Una actividad que merece un artículo aparte y que prepararemos, para mostrar que -aparte de las bellezas foráneas- también hay pichileminas que han brillado e impuesto en el certamen, algunas de las cuales aún están como el vino ...
No obstante, desde antes de los años 2000, las actividades fueron derivando a shows musicales, en forma preponderante, donde solo un par de actividades del pasado siguieron siendo parte de las actividades de la Semana Pichilemina, como la Carrera de Garzones.

Fotografías: WSG/Archivo “pichilemunews”

Fuente: www.pichilemunews.cl – 27.02.2021
-  En la “industria sin chimeneas” desde siempre -como otras labores de importancia- los garzones y barman son parte importante en la actividad gastronómica, hospedaje y del esparcimiento.
-  ¿Sabía usted que durante los años '80 y '90 varios tragos -cortos y largos- creados por barmen pichileminos estuvieron deleitando paladares no solo de parroquianos locales, sino de la región y de Santiago. En efecto, Pichilemu City, Gigi Special, Chino 's, Costa Azul, Infiernillo, Chambalai, Aromas de Tahiti, Punta de Lobos Tropical, son parte de numerosas creaciones que surgieron del talento local. Tragos -como otros- que debieran reeditarse y ser incluidos en la Carta de los establecimientos, al menos pichileminos.

Como otros balnearios del país, Pichilemu tiene una tradición de más de 120 años siendo visitado por miles de visitantes, ya turistas nacionales como extranjeros, que han disfrutado de sus atractivos naturales -ya sus playas, como hermosos rincones en el sector rural- que son muchos más de los que la mayoría conoce.
Pero aquellos miles de visitantes no solo han podido disfrutar de sus lugares para tomar baños de sol y de mar, practicar deportes acuáticos -cada vez más diversos- como también de las actividades tradicionales del campo -a través de trillas a yegua suelta, por ejemplo- sino también de la atención en los diferentes establecimientos hoteleros, de hospedaje y gastronómicos, ya en hosterías, restaurantes, donde cada vez mejora su oferta con servicios de excelencia y de calidad en la cartas y menú que ofrecen.
Pues bien, en lo que se refiere a atención en los servicios, garzones y barman, son parte del personal que, en cada establecimiento, es vital para que la satisfacción del cliente sea completa. Y permita que, más tarde, no solo vuelva él, sino otros más a través de la buena crítica y/o comentario.
Pues, como se conoce la máxima en el rubro: más vale un cliente satisfecho y que haga un buen comentario, que pagar la mejor publicidad en medios de comunicación.

Recuerdo
Es así -como una forma de destacar a estos trabajadores anónimos- es que traemos a colación en el recuerdo a algunos de aquellos garzones y barman que en el pasado se desempeñaron en la actividad; algunos ya idos, otros retirados y unos pocos aún en actividad, tanto en el balneario como en otras ciudades del país.

Garzones
Sin ser el único más antiguo, recordamos -por ejemplo- al pichilemino Custodio Becerra González quien se desempeñó por años en el Hotel “Ross”, quien en temporada de verano era fijo en ese establecimiento por los años '40, '50 y '60. Y en invierno emigraba a la capital, Santiago, a trabajar en el Pasapoga u otros locales santiagüinos.
Varios pichileminos durante el invierno trabajaban en diversos rubros u oficios; pero en verano vestían elegantes pantalones negros, camisas blancas almidonadas y albas chaquetas (vestones) blancos, humita y zapatos relucientes, negros. Estos se empleaban en hoteles, restaurantes y hosterías, como también locales bailables como la Pista Municipal, las Quintas de Recreos, Tanguerías. Más tarde, Pubs y Bares.
Es así, como recordamos a Feliciano Becerra, Alejandro Mella Galáz, Crescente Bozo Pérez, Andrés González, Juan Jorquera, Valentín Saavedra, Julio Tobar, Raúl Aguirre, Manuel Arenas, Mario Muñoz Gaete, Jorge Vargas Bozo, Oscar González Becerra, Ismael Carrasco Bañados, Tarsicio “Tato” Becerra, Carlos Fuentes, Fernando Llanca, a los hermanos Humberto y Juan Vargas, Anselmo Herrera, Juan “Bencho” Cornejo Bustamante, Luis Cáceres Vargas (Hotel Rex, prácticamente toda su vida ahí y en la sucursal en Rengo).
Otros más jóvenes: Mario Valenzuela Cabrera, Carlos Díaz (ambos en la Tanguería Siglo XX), “Chico” Insunza (Hotel Ross), Manuel Carrasco, Edgardo Jorquera Urzúa, los hermanos Manuel y Enrique Becerra Jorquera (Hostería La Gloria), Patricio Galaz Eloz (Chino 's Bar, Hotel Holiday Inn), Vladimir Santander (Chinos 's Bar), los hermanos Renato y Mario Rodríguez Tobar (Hostería “La Playa”, Tabancura), Mauricio Vargas Tapia, entre otros pichileminos, cuyos nombres no los tenemos. Algunos de ellos, incluso, tras un tiempo como empleados incursionaron en el rubro creando sus propios negocios.
Asimismo, está Antonio Saldías González -quien con Escuela en los negocios de la familia- pasó por la Quinta Costa Azul, Gringo Pobre y Chino 's Bar, en Pichilemu; La Ruca (Rancagua); y posteriormente, incursionó en varios establecimientos de comida gourmet de la capital, como el Café Don Beno, Hotel Tupahue, Da Renato, Maxó, Angus, Kabaret 1.100, Kika Ilmenau, Fiume, Don Carlos, Pub News Orleans, Chalet Suizo, Puerto Renato y Prego.
También, Carlos Saldías Farías, quien trabajó en el Hotel Tupahue, Holiday Inn, para luego -en Pichilemu- instalar el Restaurant “Donde Pin-Pon”, La Caleta.

Raúl Flores o “El Manllito”
¿Hay más?, hay más y no crean que me he olvidado de uno que -muchos- señalan como un fuera de serie para vender: Juan Raúl Flores Flores más conocido en la familia, por amigos y cercanos como el “Manllito”.
“Fue hijo único de su madre -Carmen Flores Lizana- pero ésta, posteriormente se casó con Cosme Arraño y tuvieron 13 hijos más”, recuerda uno de sus sobrinos, quien agrega: “Mi madre nos contó que el tío Raúl fue el organizador de su matrimonio, y él con un par de garzones más atendieron a los invitados, resultando una fiesta inolvidable ...”.

¿Y recuerdas o sabes en qué locales trabajó?
“El trabajó en las Quintas antiguas -según mi madre- en Las Brisas, en la Pista Municipal, en el Barco Fantasma (ubicado en La Puntilla, cuando era Residencial), Hotel Asthur, Hotel Rex. También en la Hostería “Rapanui”.

¿Y en otras ciudades?
“Si, trabajó en Santiago, en Viña del Mar en periodos estivales, y ganó muchos premios por mejor garzón .., contaba él, según nuestra madre; pero no supimos en que establecimientos ...”.
… bueno, más de alguna vez lo vimos participar en las carreras de Garzones …, acotamos. “¡Si!, mi mamá siempre recuerda que participó muchas veces en las carreras de garzones de la Semana Pichilemina y ganó varias ….”.
Y agrega: “En la Carrera de Garzones del verano del 2018, la organización hizo un recuerdo de él y le tributó un reconocimiento y, como familiar, subimos junto a mi madre a recibir el premio de parte del municipio pichilemino.
Otra de sus habilidades -recordamos- era un palomilla y muy alegre, y, además, jugaba a la pelota. Es más, en un par de ocasiones lo vimos como jugador del Unión Pichilemu y era un espectáculo con la pelota …
“Yo no alcancé a verlo jugar, pero mi mamá recuerda que era muy chistoso y siempre contaba chistes y divertidas anécdotas. Era quien animaba las reuniones familiares ...”, remata su sobrino Williams.


¿Hay garzonas? ¡¡Si!!, pero será para otro artículo más adelante ….
También, decir que durante décadas hubo garzones que llegaron a trabajar a distintos establecimientos, ya hoteleros, restaurantes; pero obviamente que no están en la memoria, excepto el garzón santacruzano, de apellido Flores, a quien vimos desde chico -el Café Caribe, de nuestros padres, estaba casi enfrente del Bar Ducal cuando éste estuvo en Avenida Ortúzar esquina de Primer Centenario (ex Arturo Prat). Le veíamos siempre vestido impecable, peinado a la gomina y con bigote.
Y otro, al parecer de Chimbarongo, que llegaba todos los veranos a trabajar como garzón de Restaurant. Y por las noches se instalaba con un brasero a vender los anticuchos, afuera de la Quinta “Costa Azul”. Usaba el seudónimo de Dr. Mortis.
Por cierto no son los únicos ….

Barman
También están quienes se atrevieron a incursionar en la preparación de cocteles, especializándose como barman, e incluso algunos trascendieron del ámbito local, llegando a ciudades como Rancagua -Manuel Olivos Troncoso, Honorino Cáceres Jorquera, Luis Iván González- y Eduardo Saldías González.
Este último, formado en el Gringo Pobre, de Rafael "Filo" Álvarez, y en el Chino 's Bar del recordado Guillermo Bradley Cerón, estuvo en el Hotel Tupahue, Hotel Holiday Inn, Kabaret 1.100, Crazy Horse, Bownling, entre otros lugares, antes de instalarse en Pichilemu por casi dos décadas con el recordado Salón Bar “Gigi” (años '80 y '90).
Gracias a su figuración en los Certamenes de Coctelería en que participó, los periodistas de espectáculos -como Guillermo Zurita Borja (William Zeta) en Las Últimas Noticias, y Luis Fuenzalida en el diario La Tercera- lo invitaron al programa de TVN que animaba el periodista y actor Fernando Alarcón con su personaje Pepito TV. Ahí, en una barra de un completo Bar, a Eduardo Saldías le correspondió atender a los periodistas e invitados con sus preparaciones.
Éste, además, estando ya afincado en su tierra natal, fue enrolado como Monitor para realizar cursos de coctelería en otras comunas de la región; y también con cursos gratuitos a pichileminos, que después fueron a tentar suerte en otras ciudades.
El 15 de agosto de 1988 fue el término de uno de esos cursos y estuvimos presente. Según lo que publicamos en el periódico “Pichilemu”, 2 damas -Ana Pérez López y Marta González Escobar aprobaron el curso. Asimismo, 12 varones: Bruno Fernández Rojas, José Adolfo Marín, Eduardo Vargas Córdova, Jesús Venegas, Freddy Flores Cataldo (Los Colchaguinos), Oscar Nasser Oyarce, Carlos Bozo López, Oscar Aguilera Pérez (Chilolan Chen), Miguel Fernández Federic, Iván Morales Carreño, Aarón Quijada Arias y Mauricio Llanca Leiva.
Otros Barman que se formaron, en la práctica, fueron Manuel Olivos Troncoso (Hotel Holiday Inn, Carpa 4 en Rancagua, entre otros locales), Alexander Jara Vargas (Discotheque Rubi, Jimmy 's Bar), Luis Iván González (El Alero de Santa Cruz, Café Haiti y Carpa 4 en Rancagua, entre otros establecimientos), Honorino Cáceres Jorquera (Olimpo, Bar “Gigi”, Café Haití de Rancagua), Luis Olivos Troncoso (Jamaica Show, entre otros locales de Pichilemu), Gerardo “Yayo” Villar Pavez (Hostería “Infiernillo” de Pichilemu), Iván Aguirre Cornejo, etcétera.
Por otra parte, está Roberto Saldías González, quien también incursionó en el rubro haciendo escuela en el Chino 's Bar para luego emigrar a Santiago (Copas Bar, Club Regine, Play Boy, Portada de Vitacura, Hotel Holiday inn, Discotheque Gente) y un par de temporadas en España, junto a otro pichilemino, Patricio Herrera Silva (Olimpo, Holiday Inn). Luego retornó y trabajó en el barco crucero Terra Australis, para luego seguir en Pichilemu, como el Bar “Gigi”, Discotheques y Pubs de Pichilemu.

CERTÁMENES REGIONALES DE COCTELERÍA
Revisando nuestros archivos del periódico el “PICHILEMU”, vemos un par de certámenes de coctelería a nivel regional, realizados en Pichilemu.
Ahí, entre otros que destacan, aparecen -por ejemplo- en el verano de 1987, Luis Iván González (El Alero, de Santa Cruz) ganando el primer lugar en destreza; Alex Jara en segundo lugar, representando a la Discotheque Rubí de Pichilemu.
En tanto, en cuanto a creatividad en tragos de fantasía, “Yayo Villar” con el trago “Infiernillo” y Luis Iván González con el trago “Costa Azul”, ambos obtuvieron, en empate, el segundo lugar. Y Honorino Cáceres con el trago “Aromas de Tahittí” y Luis Olivos con el trago “Chambalai”, en empate, el tercer lugar. Sin embargo, al homologarse el sabor y la calidad, ahí el resultado fue el siguiente: Primero, Gerardo “Yayo” Villar con su trago Infiernillo en representación de la Hostería Infiernillo; en segundo lugar, Honorino Cáceres con Aromas de Tahiti, en representación del Olimpo; y en tercer lugar, Luis Olivos con Chambalai, en representación del Jamaica Show.
En el año siguiente, 1988, en el Segundo Certamen Regional de Coctelería, en Trago Corto, el barman pichilemino Bruno Fernández, en representación del Hotel “Ross”, se adjudicó el primer lugar; y Luis Iván González, pichilemino, en representación de El Alero de Santa Cruz, el segundo lugar.

Ganadores
Decir también que -por ejemplo- Manuel Olivos Troncoso (que murió tempranamente) se destacó como profesional de la coctelería y en el ámbito gremial, llegando a ser dirigente regional y nacional de la Federación Nacional de Barman; difundiendo la actividad y organizando certámenes de coctelería en nuestra región, incluido Pichilemu, como los dos mencionados, gracias a su gestión y entusiasmo.
Posteriormente, cuatro barman que participaron en Certámenes Nacionales de Coctelería, lograron importantes galardones con sus creaciones en tragos de fantasía, tragos cortos y largos. Más aún, Eduardo Saldías, Luis Iván González Córdova, Honorino Cáceres Jorquera y Roberto Saldías González, lograron primeros lugares.

El “Huaso Pituco”
Lejos de constituirse en una afrenta, el apodo de el “Huaso Pituco” identifica al barman pichilemino Luis Iván González Córdova, quien al ser consultado por sus inicios, dijo: “Mis primeros pasos de barman fueron en la Disco Club  que funcionó en la Pista Municipal de Pichilemu, con “Lito” Celis como mi empleador. Tenía 17 años. Al año siguiente trabajé en la Discotheque “Rubí” que regentaba Juan Carlos Toledo, un santacruzano que me llevó a su ciudad al Restaurant “El Alero”, donde estuve 5 años.
De ahí partí a prestar mis servicios al Café “Haití” de la señora Ninfa Silva y Fernando Miranda, donde ejercí como garzón jefe de local y barman por un periodo 17 años. Estando ahí, el año 1991 participé en un certamen de coctelería en Santiago: el resultado fue tres lugares destacados. Dos primeros lugares y un Segundo lugar premiado por presentación y manejo del bar lo que me valió el Primer lugar por puntaje. Se me entregó el primer lugar de los mejores Barman de Chile en honor a Héctor Ramírez, fundador de la Federación de Barman de Chile”.
¿Qué significó para tí ese galardón?
“Bueno, para mí fue un premio a mi esfuerzo y (quedé) muy feliz. Sentí que había llegado a una etapa y luego me independicé y, junto con mi esposa emprendimos con un restaurante en Rancagua con un gran nombre y nace una alternativa culinaria Los Aromos de Tuniche Restaurante y Centro de Eventos, en lo sigo hasta ahora ...”.

El “Nono”
El pichilemino Honorino Cáceres Jorquera -más conocido por sus amigos y clientes, como el “Nono”- tras egresar de la enseñanza media, primero trabajó en una discotheque realizando funciones básicas. Y, al año siguiente el dueño del Salón Bar “Gigi”, Eduardo Saldías, le dio la oportunidad, aprendiendo gran parte de los secretos de la coctelería.
Muy pronto emigra a Rancagua, donde en 1986 el dueño de la Carpa 4, donde trabajaba ya otro destacado pichilemino -Manuel Olivos- le dio la oportunidad de trabajar allí. Y tras un año allí, tentado por el dueño del Café Haití éste lo enrola en su local hasta el día de hoy donde se ha forjado un gran prestigio en su labor y, paralelamente, formando su familia.
Animado por sus sueños y clientes, como asociado al gremio de la coctelería, participó en competencias regionales y nacionales, hasta que en el año 1994, en el certamen realizado en la FISA, fue uno de los ganadores nacionales, al adjudicarse como triunfador en la categoría Destreza, dándole orgullo a su local, a su región y particularmente a su tierra de origen, Pichilemu.
No fue solo ese triunfo, a nivel regional ganó en Santa Cruz, Rancagua y Pichilemu; pero algo que es innato y que saben valorar su empleador y clientes, es la afabilidad y sonrisa en el momento oportuno, como su trato que le distingue y donde queda reflejada la vieja escuela que no olvida, en tanto -en el medio- se destaca como todo un personaje entre sus fieles parroquianos.

¿Qué se bebía en el pasado?
Es una pregunta que surge y para saberlo, recurrimos a un hombre ligado a la actividad que hemos tratado; pero que -como investigador y autor de varios libros- suponemos, puede que haya investigado al respecto. Su nombre, Antonio Saldías.
“En realidad, específicamente sobre el tema no he investigado. Sin embargo, por experiencia y haber compartido en algunas ocasiones con el dueño del Chinos 's Bar -donde aprendí mucho con él- puedo decir que, de boca de Guillermo Bradley Cerón, más conocido como el “Chino” Bradley -cuyo padre fue dueño del Gran Hotel “City”- le oí que hacia los años finales de la década del '60 incursionó en una noche en la Bodega que su padre mantenía bajo 7 llaves, llaves que no se las confiaba a nadie. Pero él -contó el Chino- logré obtenerlas y descubrió, aparte de vinos embotellados, una serie de licores finos importados, como Gran Marnier, Cointreau, Chartreuse, Cogñac y Brandy”.
“Por este dato -continuó Antonio- me imagino que, quizás acá en Pichilemu y sus hoteles no había una gran variedad de tragos; pero sin embargo si se bebían licores finos como los señalados. No obstante, de los años '60 en adelante, lo más fino que se servía como aperitivo, era el Pisco Sour, el que se preparaba -aparte de pisco, jugo de limón, azúcar y hielo- clara de huevo que le daba una atractiva espuma. También el Pichuncho, Vaina y combinados -donde el más famoso pasó a ser la Cuba Libre (ron, bebida cola y hielo)- que competía con el Gin con Gin. Posteriormente, entró con fuerza la Piscola, en base a un pisco -de grados de alcohol y marca a pedido del cliente- bebida cola y hielo.
Tanto el Gin con gin, la Cuba Libre y la Piscola llevaban además una o dos torrejas de limón; lo cual -con el correr del tiempo- fueron eliminándose … Un poco, lo que pasó con la clara de huevo en el Pisco Sour ...
Así y todo, bastante demanda tenían los “Arreglados” en base de vino blanco, gaseosas y toque de cognac u otro destilado como aguardiente. Asimismo, el típico Chuflay.
También, me recuerdo que en los restaurantes de la época, como el Rex, el Ducal, el Bristol, el Jamaica, el Hawai, Rancho Grande, entre otros, a la hora del aperitivo eran muy solicitados los “Ponches” y/o “Borgoñas”, ya en vino blanco o tinto -según gusto de los consumidores- y que llevaba frutilla, o chirimoya, o plátano, o durazno (de la estación o en conserva).
Es muy posible que eso haya sido parte de la decadencia del balneario en general después de la llamada edad de oro en la primera mitad del siglo XX.
Anterior a eso lo único que recuerdo es la mención de un copete creado por el Tabo González, que nunca supe en que consistía y que llamó “Pichilemu a las quince”. Me imagino que debe haber sido un bajativo”.
Así y todo, pienso que la sangre joven que aprendió coctelería -ya practicando y haciéndose asi mismo- o a través de cursos como los que se hicieron por iniciativa privada, fueron importante al incorporarse en los establecimientos locales, como la experiencia que trajeron quienes emigraron y volvieron posteriormente con emprendimientos que desde los '80 siguen como una alternativa a la hora de servirse un buen trago”, concluyó Antonio Saldías.

Nota: Si quedó con sed (de seguir conociendo detalles), prometemos en breve unas crónicas que se titularán “Detrás de la barra” con otros aspectos sobre estos pichileminos destacados, serie que seguiremos con el “Nono”. Luego con el “Huaso Pituco” ….

Nota 2: En nuestra cuenta de Facebook: Pichilemunews Cl podrá ver gran cantidad de testimonios gráficos de garzones y barman de todos los tiempos ....

Fotografías: Archivos "pichilemunews"/WSG/Familiares de garzones y barman.

Fuente: www.pichilemunews.cl – 07.02.2021
- El 11 de febrero de 1978 publicamos en el diario La Tercera, un artículo que titulamos “Descubren un cementerio indígena bajo un conchal de Pichilemu”, el que se refería a un lugar cercano a la Laguna El Perro, frente a ésta en las dunas a metros del mar.
- Días antes, el Hermano Jorge (hoy sacerdote) -que colaboraba en la Parroquia “Inmaculada Concepción” de esta comuna y que servía entonces el recordado cura párroco Enrique Padrós Claret- descubrió algo importante mientras paseaba por la playa.
- Leyes que protegen el patrimonio histórico, como otras, en este caso no se han aplicado ni menos respetado.

Estando en mis vacaciones, tras saludar al Cura Párroco y consultarle por novedades, me contó que en días recientes en una salida a conocer la zona, casualmente el Hermano Jorge había descubierto un cementerio indígena.
Motivado por el hallazgo y mi curiosidad, coordinamos una visita al lugar, distante a unos 8 kilómetros al sur de Pichilemu camino a la localidad de Cáhuil.
Estando en el lugar y cerciorándonos de los restos humanos que estaban medio ocultos a simple vista, no costó trabajo remover la arena y pocos arbustos, para ver que efectivamente se trataba de un cuerpo humano. Y mientras lo fotografiábamos, el Hermano Jorge metros más allá escarbaba en un promontorio que al cabo de pocos minutos descubría otro cuerpo; para enseguida tapar y dejar el lugar como estaba.
La similitud del terreno arenoso, en medio de las dunas descubiertas productos de los aguaceros del invierno pasado fue, según las especulaciones coincidentes, fue el motivo que dejó aquellos entierros de antepasados indígenas casi en la superficie.
Luego de confirmar que, sin duda, estábamos sobre un cementerio indígena, seguimos otros derroteros para al finalizar la tarde nos devolvimos a Pichilemu.
Publicamos el artículo, se terminaron las vacaciones.
Nunca supimos si algún arqueólogo -como si hubo en décadas pasadas, interesado en investigar- llegó por estos lares.
No obstante a que, en los años 2000 se descubrieron nuevos vestigios de civilizaciones enterradas en los sectores próximo al trazado del puente en Cáhuil que estaba construyéndose -pese a cientos de firmas de rechazo a su construcción allí, de habitantes de esa localidad y entregadas directamente en el MOP, por “pichilemunews”- la prepotencia gubernamental las desoyó y salieron adelante con un puente que -según la ley, no cumple con la distancia mínima de la línea de más alta marea- y, por otra parte, hoy todo el borde costero -con sus dunas incluidas- está loteado y un porcentaje importante construido sobre lo que serían cementerios indígenas, entre el sur de Punta de Lobos y Cáhuil.
Cabe preguntarse una vez más, ¿se ha respetado la Ley General de Urbanismo y Construcciones. LGUyC, como otras leyes, que supuestamente resguardan sitios de interés patrimonial e histórico en este y otros casos conocidos?.

Fotografías: Archivo “pichilemunews”/WSG

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