
Fuente: www.pichilemunews.cl – Por: Ramón Lizana Galarce (*) – 22.03.2026
Nota del Editor: “SUCESOS EN LA EVOLUCIÓN DE PICHILEMU” corresponde al 4to. de 6 relatos que analizan algunos hechos que contribuyeron al desarrollo de Pichilemu durante siete décadas y que se han estado publicando desde el miércoles 11 pasado -durante miércoles y domingo-, según el deseo de nuestro colaborador que, desempolvando archivos a resuelto revelar los que ha seleccionado. Y, que, probablemente, seguirá aportando con otra saga de relatos similares.
Se ingresa a los años sesenta observando una gran cantidad de sucesos que ocurren tanto en Chile como en el concierto internacional. La revolución cubana liderada por Fidel Castro y Ernesto Guevara, Los Beatles revolucionando la música, el movimiento hippie predicando la paz, la liberación sexual respaldada por la píldora anticonceptiva, un terremoto que sacude a la ciudad de Valdivia en Chile, la asunción de John Kennedy como presidente de EE.UU. y el mundial de fútbol que tiene como país organizador a la República de Chile.
AÑO 1960
Entre las diversas actividades programáticas de aquellos años destaca la solicitud que recibe el alcalde Felipe Iturriaga Esquivel el 12 de febrero de 1960 donde se le solicita a la Municipalidad otorgue un premio a una carrera de automóviles que se realizará entre el pueblo de “Nos” y Pichilemu.
Son 200 kilómetros aproximados los que recorrerán los automóviles avanzando por pavimento y tierra y cruzando el Valle de Colchagua hasta alcanzar la Cordillera de la Costa y de ahí bajar después hasta la avenida Ortúzar fijada como la meta de llegada.
Se accede a contribuir con un premio encargándoselo a Óscar Sáenz Albornoz propietario del Hotel “España”, situado en la avenida Ortúzar, amante de carros y motos y activo dirigente del comité de automovilistas de Colchagua.
AÑO 1961
La Escuela N° 89 de Cáhuil había conseguido un terreno donde podría construir su propio establecimiento. Sin embargo, algo sucedió cuando los cahuilinos Ernesto Gaete y Gustavo Quinteros se sintieron afectados dado que ambos poseían sendos locales de expendio de licores en lugares aledaños y se verían perjudicados, motivo por el cual demandaron a su director Ernesto Rebolledo González el mismo que fue sumariado por la Subsecretaría de Educación.
En fecha 28 de agosto de 1961 es notificado el alcalde pichilemino Basilio Sánchez Beguiristáin debiendo tomar parte en favor del director Rebolledo y enviando carta al Ministro y Subsecretario de Educación con el único fin de que se hiciese justicia, cuestión que fue resuelta en favor del director Rebolledo y de la escuela N° 89.
AÑO 1963
El 20 de febrero de 1963 el alcalde Basilio Sánchez Beguiristáin recibe a un grupo de veraneantes que llegan a la municipalidad a quejarse por los ruidos molestos que emite la Quinta “Las Brisas” ubicada en la laguna Petrel.
Sobre la marcha se cita al concesionario, se le aplica una multa y se le conmina a que deje de tocar hacia el exterior a partir de las once de la noche.
Lo que resulta sorprendente es que en la actualidad poseyendo mayores recursos y medios tecnológicos el caos auditivo se genera indistintamente en distintos puntos del pueblo sin que la autoridad en ningún caso pueda poner freno aun recibiendo reclamos de los afectados.
AÑO 1963
Los carabineros que llegaban a Pichilemu realizaban sus rondas en caballos. La Tenencia estaba ubicada en el ala Sur de la Municipalidad sobre la calle Ángel Gaete y en el subterráneo al lado de un calabozo se encontraban los caballos que en su mayoría eran pura sangre, en razón a que los mismos eran regalos tanto del Club Hípico como del Hipódromo dado que eran animales que ya habían cumplido su ciclo en las carreras.
El teniente de Carabineros en fecha 20 de marzo de 1963 solicita al alcalde Basilio Sánchez Beguiristáin que le reparen el techo a las caballerizas puesto que se encuentra en pésimo estado. En respuesta inmediata se instruye reemplazar con pizarreño toda la techumbre asumiendo el costo total la Ilustre Municipalidad de Pichilemu.
AÑO 1963
Ya para el 03 de agosto de 1963 había asumido Carlos Echazarreta Iñíguez como nuevo alcalde electo debiendo cumplir desde los inicios mismos la tan repetida tarea de aprobar patentes para diferentes servicios.
Desiderio Pavez y Sergio Pacheco solicitan para abarrotes. Humberto Polanco Ortíz para Fuente de Soda y para Pensión Luisa Llanca entre las tantas solicitudes recibidas.
Los largos inviernos carentes de movimientos turísticos obligaba al residente a ingeniárselas para sobrevivir durante esos períodos. Por esa razón quienes poseían un bien inmueble lo adaptaban para ofrecer algún servicio que le generará algunos ingresos, a la espera del verano siguiente del cual se aguardaba fuese más beneficioso y a cuyo fin soportar el crudo invierno siguiente.
En la misma fecha el regidor Washington Saldías Fuentealba solicita la remoción del cargo del recién asumido alcalde Carlos Echazarreta Iñíguez por no residir en la cabecera de la comuna.
Echazarreta tenía fijado su domicilio en “El Puesto’, zona exterior al radio urbano lo cual implicaba un impedimento para ejercer según la norma. Después de unas rápidas deliberaciones la junta municipal aprobó la continuidad de Echazarreta como alcalde aun considerando que su domicilio no se encontraba dentro del radio urbano, punto central del problema y que se pudo subsanar registrando un domicilio alternativo en el centro de Pichilemu.
(*): Profesor Universidad de Concepción (formado en esa casa universitaria penquista).
Fotografías: Archivos “Pichilemunews”/RR.SS.

































































































