
Fuente: www.pichilemunews.cl – Por: Eduardo Pesce Villarroel (*) –
18.10.2026
Mis recuerdos volaron hoy al antiguo Pichilemu, durante mis vacaciones escolares de verano, especialmente en las décadas del 60 y 70, junto a mis queridos nonnos italianos, con quienes después de un largo y siempre entretenido viaje en tren desde el caluroso Santiago, finalmente llegábamos a la pequeña, hermosa y siempre fresquita localidad costera de Pichilemu.
Al parecer mis nonnos ya tenían sus conocidos conductores de "cabritas", a los que, luego de ubicarlos, cargábamos nuestras maletas y bolsos, nos acomodábamos y nos trasladábamos felices hasta la entonces hermosa casa, en un sector ya urbanizado en el entonces despoblado sector de Infiernillo, ubicada a pocas cuadras de la playa, al eco del trote acompasado de los caballos, primero por el pavimento y después por las terrosas calles de hermoso maicillo, cruzando el pequeño bosque de olorosos pinos, que le dio el nombre en mapudungun a este entonces tranquilo balneario. Luego a nuestra derecha la vista extraordinaria del intenso océano azul con su poderoso sonido, sus olas blancas de espuma y sal, con su característico aire o viento, con indiscutible olor marino, alterado solo algunas veces por el imprevisto abono en la inevitable digestión de los dos caballos de fuerza y de tiro que trasladaban a esta familia a este hermoso lugar... Y, hasta arribar luego de algunos minutos de viaje, desembarcando de esta verdadera nave terrestre en una casa cubierta con paneles protectores apernados y de seguridad en sus ventanas y puertas para ingresar y percibir el poderoso olor a humedad impregnada especialmente en colchones, almohadas, frazadas y sábanas. Después venía la tarea de ventilar al máximo todas las habitaciones, todas las prendas que, rápidamente eran aireadas y colgadas al sol en el enorme patio rodeado por grandes, olorosos y siempre verdes pinos... con la nonna ordenando y el nonno activando su cocina con alguna leña guardada desde la anterior temporada...
Las cabritas
Las cabritas de Pichilemu son tradicionales coches de dos o cuatro ruedas tirados por uno o dos caballares que funcionaban como un medio de transporte histórico y que hoy se conservan como un atractivo turístico patrimonial en la comuna.
Origen e Historia
Principios del siglo XX: Nacieron a principios de siglo como transporte para los pasajeros que llegaban en tren a las estaciones de la zona (como Alcones, El Lingue, Larraín Alcalde y, desde el 5 de enero de 1926, la estación de trenes de Pichilemu).
Época de mayor auge: Su mayor popularidad ocurrió entre las décadas de 1960 y 1980, cuando circulaban más de un centenar de estos coches por el balneario.
Evolución: Con el crecimiento del transporte público tradicional y los taxis colectivos en la década de 1990, muchos cocheros cambiaron de oficio, disminuyendo considerablemente su número a la fecha.
Atractivo turístico actual
Paseo panorámico: Hoy en día, funcionan como un recorrido recreativo que permite a los visitantes recorrer la costanera y sectores tradicionales como Infiernillo, disfrutando del paisaje marino a un ritmo pausado.
Valor cultural: Forman parte viva de la memoria local de Pichilemu y han sido inmortalizadas en la música, como en la canción del artista Jorge Aravena Llanca ("Las cabritas de Pichilemu").
(*): Comunicador, Difusor y Gestor Cultural.
Fotografías: Archivos EPV.











































































































