
Nota del Editor: Con este relato, se completa la saga que nos ha regalado nuestro colaborador.
Fuente: www.pichilemunews.cl – Por: Ramón Lizana Galarce (*) – 29.03.2026
Comienza la década del setenta con significativos cambios políticos y sociales partiendo por la reforma agraria iniciada por el presidente Eduardo Frei Montalva unos años antes, y profundizada por Salvador Allende Gossens apenas asume su gobierno en 1970.
De igual forma la comunidad en general, ahora, cada día más informada pide cambios profundos en sus modos de vida y en todo lo relacionado con renovar la sociedad siguiendo nuevas alternativas ideológicas.
Por su parte, Pichilemu cada día avanza más hacia un balneario popular como consecuencia de trenes repletos de veraneantes que buscan la playa por tiempos breves provocándole al comercio más daño que beneficio.
Lo mismo sucede con caravanas de buses venidos de San Bernardo, Rancagua, San Fernando, Curicó y Talca entre otras ciudades, los cuales pernoctan a los pies del parque Ross dejando basuras y malos olores.
AÑO 1970
El primer anuncio desafortunado nace de la Iglesia local como sostenedores del Liceo José Miguel Camilo que deciden cerrar las puertas del Liceo obligando a sus educandos a emigrar a distintas ciudades del exterior.
Colegios de Santa Cruz como el Instituto Errázuriz, el Liceo Santa Cruz, el María Auxiliadora y la Escuela Consolidada acogen a muchos de ellos. En San Fernando el Liceo Neandro Schilling, el Colegio Marista y el Liceo Industrial se encargan de recibir a otro gran número, culminando con aquellos que terminaron en Rancagua y Santiago.
El 18 de marzo de 1970 el primer regidor Washington Saldías Fuentealba dirigiendo la sesión de la junta municipal recibe un telegrama de Lidia Molina Sanhueza, activa profesora de la Escuela Cardenal Caro y del Liceo José Miguel Camilo donde pide la intervención de las autoridades municipales sobre el cierre del Liceo.
Se faculta al alcalde para que realice las gestiones necesarias las mismas que lamentablemente no prosperaron positivamente cerrándose definitivamente el Liceo José Miguel Camilo.
Sin embargo, y como consecuencia de no haber logrado la reapertura del Liceo, el alcalde en ejercicio -desde mayo de 1971- Washington Saldías Fuentealba recurre al Ministerio de Educación logrando que un anexo del Liceo de Santa Cruz comience a funcionar en Pichilemu, constituyéndose en la base de lo que es hoy el Liceo Agustín Ross Edwards.
AÑO 1971
Pichilemu a consecuencia de su geografía la mayoría del tiempo sufría continuos aislamientos por falta de comunicación.
Eso cambió el 04 de junio de 1971 cuando el alcalde Washington Saldías Fuentealba anunció la instalación de un teléfono en la oficina de correos de Cáhuil administrada por la familia Polanco Contreras, y otro, en el domicilio de Manuel Llanca Lizana en la calle Aníbal Pinto en Pichilemu, los mismos que se sumaron al ya existente en la Farmacia Nacional de propiedad de la familia Arce Avendaño logrando con ello ampliar los lazos comunicativos con otros puntos del país.
En otro orden, el 19 de noviembre de 1971 los vecinos Jorge González Vargas y Enrique Vargas Carreño solicitan a la Municipalidad se les considere como salvavidas para la temporada venidera y que se les otorgue la concesión de las carpas que se instalan en la playa central y de la misma forma solicitan les permitan instalar un quiosco para la venta de gaseosas y golosinas.
Para ser contratados como salvavidas debía elevarse una solicitud a la Municipalidad. Así lo hicieron en algún momento Luis Muñoz, Luis Arenas, Augusto Cepeda, Andrés Bozo, Patricio Muñoz y los solicitantes Jorge González y Enrique Vargas y tantos otros que protegieron la vida de los veraneantes mientras estos disfrutaban de las aguas del Pacífico.
Adicionalmente podían cubrir el servicio de armado y desarmado de las carpas que en correcta formación lineal miraban el horizonte marino de la playa central.
Constituía un verdadero espectáculo observar la variedad de colores de todas esas carpas traídas por los propios veraneantes y también de aquellas que arrendaba Luis Arenas y que se lucían ante todas aquellas familias que se apostaban en la playa otorgando un sacrificado servicio al proteger al veraneante de los fuertes vientos, el frío y el calor reinante durante la temporada veraniega.
AÑO 1972
La tecnología comienza a ingresar al país con nuevos inventos que buscan interconectar las regiones y las provincias.
La radio hasta ese momento era el único medio que permitía dar a conocer las noticias de los hechos que ocurrían tanto en Chile como en el mundo, pero ya se escuchaba de otro invento que además de hablar mostraba imágenes del suceso o de la persona.
Era la televisión…. Este aparato ya se había instalado en algunos domicilios del pueblo, pero para la gran mayoría era desconocida todavía, y es por esa razón que en fecha 16 de junio de 1972 los regidores y el alcalde Washington Saldías Fuentealba aprueban la compra de un televisor de 23 pulgadas con su respectiva antena externa.
La misma sería instalada en la Pista Municipal para el público en general y se cobraría algunos escudos para ingresar contribuyendo con ello al mantenimiento del aparato y del local.
1973
El 08 de enero de 1973 ingresa al municipio la solicitud de Froilán Araya Madariaga pidiendo se le entregue en arriendo las habitaciones de la Pista Municipal para instalar mesas de pool y billar.
Con ello se ampliaría ese juego puesto que ya estaban en funcionamiento sobre la calle Aníbal Pinto los pooles, las poolinas y el billar de Ramón Reyes de la Residencial “Dorita” y los de Hernán Leiva Ahumada, además de los de Peter Arraño Acevedo instalados sobre la avenida Ortúzar.
(*): Profesor Universidad de Concepción (formado en esa casa universitaria penquista).
Fotografías: Archivos “Pichilemunews”/RLG
(Continuará: Próximamente haremos una segunda entrega de relatos, igualmente partiendo desde 1894 con sucesos que no siendo menos importantes que los ya resumido y relatado, se dejaron para una ocasión posterior, a fin de matizar los artículos y no extenderse en su contenido. Solo les pido un poco de paciencia y comprensión).

































































































