
Fuente: www.pichilemunews.cl – 23.04.2026
Una ocasión donde los lugareños esperan reactivar la economía local con esta fiesta gastronómica, donde se invita a degustar y saborear el choro de La Boca.
No sabemos si esta primera versión nació de un FODA o no, quizás imitar lo que hacen en otros lugares del planeta para mover la estacionalidad turística; pero lo cierto es que llama la atención.
Desde ya, a los creadores y organizadores -que son los empresarios/comerciantes del Barrio Comercial La Boca- les deseamos el más rotundo éxito en esta inédita fiesta del choro, que sin duda atraerá a turistas de comunas cercanas, de la región y, ojalá, de otras regiones para degustar los sabrosos choros que se extraen en La Boca del Rapel.
La actividad gastronómica está fijada para el próximo sábado 2 de mayo a partir de mediodía, en el sector donde está el tradicional Barrio Comercial La Boca. Ahí, le estarán esperando los locatarios para que cada uno de los visitantes puedan comer y saborear sin culpa los choros que, dicen, son espectaculares -según videos en las redes- por su sabor y tamaño.
La localidad de La Boca de Rapel, en la comuna de Navidad, ya comienza a palpitar una jornada que promete reunir identidad, gastronomía y alegría comunitaria con la esperada primera versión de la Fiesta del Choro de La Boca, una celebración inédita que busca destacar uno de los tesoros más representativos de la desembocadura del río Rapel, se señala en redes sociales.
En efecto, según consigna el sitio web Sensacion -en preparación- “La actividad nace con el objetivo de rescatar y proyectar el enorme valor patrimonial del choro de La Boca, reconocido por su calidad, frescura y profundo arraigo en la historia de esta caleta costera. Más que un producto del mar, el choro representa el esfuerzo diario de pescadores, recolectores y familias que por generaciones han vivido vinculadas al borde costero y sus riquezas naturales.
Durante la jornada se espera un ambiente festivo y cercano, donde la gastronomía típica será protagonista, acompañada del espíritu acogedor que caracteriza a la comunidad local. La instancia también busca fortalecer la identidad territorial, impulsar el turismo y abrir nuevas oportunidades para emprendedores y locatarios del sector”.
Por su parte, los organizadores señalaron que “esta primera edición nace con la ilusión de transformarse en una tradición permanente dentro del calendario comunal, consolidándose como una fiesta emblemática de La Boca de Rapel y de todo el litoral de Navidad.
La invitación está hecha: vivir una tarde distinta, compartir en familia y redescubrir los sabores que dan vida a esta tierra costera”.
Todo -casi todo- está dicho. La invitación -reiteramos- es para el sábado 2 de mayo próximo, a partir de mediodía, en el Barrio Comercial La Boca, La Boca de Rapel, comuna de Navidad.
Decir que, la actividad está avalada por el CORE, el Gobierno Regional, Sercotec, Municipalidad de Navidad, entre otros entes.
1979
Decíamos que casi está todo dicho, pero no. El día 4 de octubre de 1979 -cubriendo un importante acontecimiento- estuve a pocos minutos de probar -quizás- los primeros ejemplares de choros zapato que -extrañamente- habían aparecido en el litoral de la comuna de Navidad. Y, como novedad, el alcalde de entonces -Remberto Orellana junto a los hombres de mar- tenían ese manjar para ofrecerlo a la visita de aquella autoridad que, en su gira por la Región de O’Higgins, de Pichilemu siguió al día siguiente a la comuna de Navidad.
Aquel banquete se realizó en los patios del Liceo local, hoy “Pablo Neruda”. Si bien estuvimos en el acto oficial de la creación de la provincia de Cardenal Caro, el día anterior, no estaba previsto viajar a Navidad. El hecho se suscitó cuando en el aeródromo pichilemino -tras el despegue de los dos helicópteros con la comitiva- ya aprontándonos para devolvernos al centro de Pichilemu, un chofer de un Citroën (último modelo de esos años) me consulta: “Por favor, dígame por dónde me dirijo a Navidad. Primera vez que ando por estos lados y tengo sí o sí llegar para llevarme a mi general a Santiago”.
Mientras le indicaba el trayecto, de pronto le dije: Si usted no tiene inconveniente en llevarme yo le guío el camino, a lo que aceptó y sin pensar cómo lo haría para devolverme, me subí al vehículo y emprendimos rauda carrera en demanda de Navidad. Y, aunque llegamos a tiempo de la despedida de las autoridades, no así al banquete de choros zapato, comentarios que oí, mientras buscaba ahora quién podría acercarme de vuelta a Pichilemu …
¿Pero cómo llegaron esos choros zapato a Navidad?
A la semana siguiente le comenté esto al conocido “hombre de mar” Alejandro Mella Galaz -precursor de ensayos con choro quilmahue y choro zapato en la Laguna de Cáhuil- quien se sonrió y dijo algo así: “La naturaleza es sabia y uno nunca termina de sorprenderse”, para agregar enseguida: “Se acuerda de las lamentaciones que hubo cuando la laguna de Cáhuil se tuvo que abrir por las crecidas que provocaron las lluvias. Eso implicó que los ensayos de cultivos de choros y sus semillas se las llevaran las corrientes marinas. Bueno, ahí está el resultado. Seguramente todo el litoral central ahora está poblado, porque la sobrevivencia de las especies los dejó aferrados en las algas y rocas”, rematando “en buena hora, ahora en otras comunas están disfrutando de los choros que introducimos acá en Cáhuil”, cerró Mella Galaz.
Fotografías y Gráfica: Redes Sociales

































































































