
"DELIBERACIONES CONCLUYENTES SOBRE EL ACONTECER PICHILEMINO".
Fuente: www.pichilemunews.cl – Por: Ramón Lizana Galarce (*) – 07.06.2026
La secuencia de sucesos relatados en distintas épocas y que abarcaron los períodos desde 1894 a 1973 donde se mostraron algunos de los tantos quehaceres que realizaron las Juntas y Concejos municipales en pro del desarrollo de la comuna de Pichilemu, permite concluir como el esfuerzo y la creatividad de quienes sirvieron como alcaldes y regidores lograron con precarios recursos llevar adelante, más allá de lo proyectado, el desarrollo y progreso de Pichilemu acorde con su tiempo.
Claro está que no siempre hubo acuerdos y afinidad en los temas sobre la contingencia que trataban. Ya por 1909 el alcalde saliente José Asalgado se negó entregar las actas y demás documentos debiéndose recurrir a la justicia ordinaria y allanar la Tesorería para que pudiese sesionar el alcalde entrante Carlos Ignacio Salas Salas.
En contraposición durante la gestión alcaldicia de Armando Caroca Rojas en 1944, éste dona su sueldo para que se puedan llevar a cabo las obras sociales que se encontraban inconclusas, cuestión extremadamente sui generis en los servidores públicos y muy de preferencia en los tiempos actuales.
Ahora bien, el sueño de Agustín Ross Edwards de crear un balneario selectivo para la sociedad chilena fue desde un comienzo perfectamente cumplido al mejor estilo europeo. Un gran Hotel llamado inicialmente "Hotel Empresa Pichilemu" con un centenar de habitaciones, amplios comedores y un antejardín para el paseo matutino.
Frente al Hotel un amplio Parque con flores y palmeras además de una "glorieta" desde donde bandas con distintos estilos musicales amenizaban alegrando la vida de los visitantes.
Largas escalinatas protegidas por balaustradas para alcanzar la playa, canchas de tenis, baños tibios y un barco mirador para tomar el té al atardecer mientras se observaba la puesta de sol.
Cuatro chalets para familias que gustaban de mayor privacidad. Caballerizas y Lavandería además de Gallineras para abastecer al Hotel Empresa Pichilemu.
Un Centro de Abastecimiento, Correos y Telégrafos designado seguidamente como "Casino Ross", toda vez que posteriormente le fueron incorporadas mesas de juegos propias de un Casino. Un bosque con mesas y asientos que se utilizaba para pasear y que a su vez se aprovechaba para realizar picnics a media tarde.
De la misma forma dentro de las obras de Agustín Ross Edwards una planta eléctrica a vapor con lo cual pudo energizar el Hotel, chalets y el Centro de Abastecimiento, Correos y Telégrafos, entre otras infraestructuras.
Finalmente en lo relativo al tren de San Fernando a Pichilemu, fue Agustín Ross Edwards el impulsor clave que desarrolló una fuerte presión política en el parlamento y de la misma forma llevó a cabo continuos lobbys para mantener vivo el proyecto hasta su llegada definitiva el 5 de enero de 1926.
Por el lado noroeste Evaristo Merino y Daniel Ortúzar sientan las bases urbanas, portuarias y administrativas de la comuna delineando el casco histórico de Pichilemu y creando un muelle o embarcadero para dar salida a los productos agropecuarios de la Hacienda San Antonio de Petrel.
Todo lo anterior marca el inicio de más de cien años de historia hasta nuestros días donde la precariedad, la inestabilidad y la falta de recursos obligaban a utilizar el ingenio o bien el apoyo del pueblerino que siempre estaba presto a colaborar.
Lastimosamente durante éstas últimas tres décadas hasta alcanzar los tiempos actuales se observa con suma preocupación cómo las construcciones levantadas a través del tiempo y que hoy constituyen el patrimonio de la comuna se caen a pedazos ante la desidia de las autoridades que son elegidas justamente para protegerlas.
Sin prever el por qué destruyen construcciones dejando terrenos baldíos, eliminan las históricas palmeras y autorizan construcciones en lugares cuestionables, reemplazando el patrimonio por cemento y olvidando el pasado de la comuna.
Las función de las autoridades es administrar los recursos que se les confían y a su vez gestionar utilizando todos los medios necesarios en procura de alcanzar los objetivos. Dentro de ello resulta imperioso ir al rescate de construcciones que constituyen un verdadero patrimonio local como el Hotel Ross, el Cine Royal y la Casa de Socorros, entre otras.
Finalmente, ante la intempestiva expansión urbana y demográfica donde se autorizan edificaciones en lugares prohibidos o para su efecto se ejecutan sin permiso alguno, conviene reflexionar en que se convertirá Pichilemu en un tiempo futuro no muy lejano.
Si miráramos hacia atrás podríamos ver los esfuerzos que realizaron los Ediles como el caso de tantos, pero en especial de la primera alcaldesa Sra. Olga Maturana Espinoza y Basilio Sánchez Beguiristáin que se entregaron por entero y hoy en día ni siquiera hay una calle con su nombre.
"Mientras no se revise el pasado difícilmente se podrá delinear el futuro.....hay que respetar la historia".
(*): Profesor Universidad de Concepción. Nota: Formado en esa casa universitaria penquista.
Fotografías: Archivo “Pichilemunews”.




































































































