
Fuente: www.pichilemunews.cl – Por: Mario Isidro Moreno (*) – 25.07.2026
Hablar de mi “comadre” Luzmira Morales de Gaete, es viajar al pasado y volver atrás en el tiempo, a mi época de niño y, posteriormente a los años de mi juventud.
Vivía ella con su esposo y sus hijos en el Fundo de Nerquihue, distante 15 kilómetros del pueblo de Lolol, en la Sexta Región.
Se consideraba lololina porque allí vivía también parte de su familia, incluyendo a su hermano Lolo Morales y sus hijos que conocí cuando niños y con el tiempo los vi triunfando en los grandes escenarios de la música folklórica nacional.
Admiraba a esta dama sencilla, dedicada a su hogar y a su “boliche” al cual concurrían algunos vecinos a proveerse de azúcar, yerba para el mate y uno que otro abarrote para sus despensas.
En el atardecer, a la hora de la oración, iba a su cuarto y tomaba una antigua vihuela, quizás heredada de sus mayores, y entonaba algunos cantos tradicionales del campo chileno.
Pero también componía canciones. Recuerdo que, a mediados de 1946, con mis escasos siete años, la oí cantar unos versos “de propaganda política” que le había hecho a uno de los candidatos a la Presidencia de la República:
“Chileno Gabriel González, tú serás mi presidente…”
Para ello, ocupaba la melodía del antiguo correteado “Soy Huaso de Chile Lindo”.
Cuando rasgueaba su guitarra, siempre esperábamos sus tonadas y cuecas picarescas con letras como esta:
“A mí me dicen la viuda/porque se murió mi viejo/pero yo tengo elegido/otro que me da consejo”.
“Los hombres son como el viento/que pasan por la ventana/prometen el cielo y tierra/y se van por la mañana”.
Inspirado por mi comadre Luzmira Morales de Gaete, yo le compuse estas decimas:
“Cantó como los zorzales/trinó como los chirihues/en los campos de Nerquihue/la gran Luzmira Morales/Como galletas candeales/era su canto, sabroso/trinaba con alborozo/ su guitarra campesina/era su voz muy divina/de carácter alegroso.
“Me conoció de chiquito/con mis piernas de cañuelas/me prestaba su vihuela/para aprender de a poquito/Bajo un techo, verdecito/de las uvas de un parrón/yo entonaba una canción/ella me daba la pauta/y mi voz tipo de flauta/le alegraba el corazón.
“Era Luzmira Morales/de familia de cantores/de la cultura, valores/y cultores naturales/Cuatro puntos cardinales/visitaron de contino/llevando su canto fino/por el medio y por la orilla/en rodeos, fiestas, trillas/su sonido campesino.
“Pasó el tiempo, muy ligero/Luzmira fue mi comadre/porque cuando yo fui padre/tuve varios herederos/Transitando los senderos/cumplimos nuestros anhelos/amadrinó mi chicuelo/y le cantó al angelito/cuando mi niño bonito/se fue camino del Cielo.
(*): Folclorista, investigador y escritor colchagüino, desde 1967 radicado en la ciudad austral de Punta Arenas.
Fotografías: MIM.





































































































