
(Un ser humilde como cualquier magallánico)
Fuente: www.pichilemunews.cl – Por: Mario Isidro Moreno (*) – 01.08.2026
Las napas subterráneas, también llamadas napas freáticas son las aguas que se desplazan bajo la tierra y son de vital importancia, pues permiten la obtención del vital líquido a través de la instalación de un pozo y una bomba y así abastecer de agua a una casa, un predio o para regadío.
Lo que permite la detección de estos cursos de agua subterráneos, es el campo electromagnético que generan. Así lo explica Mansilla, quien durante 40 años se ha dedicado a detectar napas. "Las aguas bajo tierra friccionan sus moléculas por lo que generan una electricidad negativa y esa electricidad sube a la tierra". La energía eléctrica negativa se atrae con la electricidad positiva que genera el cuerpo al momento de utilizar el instrumento que permite detectar las aguas subterráneas. "El cuerpo es el que produce la energía positiva y a través de las varillas, que son de metal, uno detecta el campo electromagnético que está en la superficie de la tierra. Para ello se puede también utilizar una varilla de sauce o de algún árbol verde, que es lo que yo hago”.
"Uno va caminado, con los brazos extendidos y con la varilla en ristre (horizontal), entonces al topar con las energías negativas, la varilla baja por atracción magnética en forma vertical en el lugar que se detectó agua. La persona que detecta agua, tiene como un “don”, tiene que ser sensible para poder captar las pequeñas reacciones eléctricas”.
El oficio de poder detectar aguas subterráneas se remonta a la época medieval, donde los monjes a través de la meditación podían percibir radiaciones de energías negativas y positivas que desprendían distintos cuerpos.
En Magallanes, un experto en esto es Armando Mansilla Hernández, muy conocido como “Desparramado”, que nació en la localidad de La Poza, sector de Maullín en la Décima Región. Hijo de Ernesto Mansilla Paredes y de Adela Hernández Barría.
“Uno de mis hermanos, ante la negativa del permiso para casarse, de parte de mi padre, agarró y se vino a Magallanes a trabajar en la estancia María, de Río Verde. Cuando me tocó mi servicio militar, no lo hice y me vine yo a Punta Arenas, por ahí por el año 1958, con 18 años cumplidos. Viajé en barco en una navegación más mala que el natre. En el golfo de Penas todos los viejos muertos de mareados. Mi hermano me fue a encontrar al muelle y de ahí me llevó a una pensión, pero antes, para darme la bienvenida me llevó al bar Puyehue cuyo dueño era un tal Villegas. Salimos harto contentos pero tan mareados que no sabíamos pa´donde cortar.
Mi hermano trabajaba en la estancia Laguna Blanca y habló con don Roberto Morrison para que me recibiera, pero nos dieron la respuesta que había que esperar hasta la marca.
“Cuando llegó la fecha me designaron como mozo de cocina. Eso fue mi perdición y lo peor de todo era que al cocinero se le quemaba el arroz. Poco estuve ahí ya que luego hice de mozo para salir a la marca que en ese tiempo duraba ocho días. Me despidieron y me fui donde un tío al Turbio, el problema es que duré tres meses ya que también me contrataron como mozo de cocina y volví a Laguna Blanca. Allí me las ingenié para cambiar de pega y aprendí a descubrir agua bajo tierra.
Me casé con Alicia del Carmen Oyarzo, y lo primero, antes de casarnos ya me comenzó a mandar: -anda a confesarte- me dijo.
“Nos casó un curita de la Cristo Obrero que era medio sordo y el cual tuvo primero que confesarme y lo hizo de la siguiente manera:
-¿Usted ha ido a las mujeres malas?
-¿Por qué no voy a ir si yo soy hombre?
-¿Ha robado alguna vez?
-Por necesidad.
-¿ha tomado?
-como cualquier otro.
-Ya conforme, rece un Padrenuestro y un Ave María y está perdonado.
Un capítulo de la historia de un hombre sencillo, trabajador y que, en su parcela de Ojo Bueno, siembra, ordeña, cría aves y animales y espera sus clientes para descubrirles agua bajo tierra y fabricarles molinos de viento para extraerla.
(*): Folclorista, investigador y escritor colchagüino, desde 1967 residente en la austral ciudad de Punta Arenas.
Fotografías: Archivos de MIM.





































































































