
Fuente: www.elrancaguino.cl – 11.09.2026
La deportista del Dojo Ken Sho Kan de Machalí consiguió ganar el oro en su respectiva categoría U12.
El karate chileno celebró un resultado histórico en el Campeonato Panamericano Juvenil de Karate realizado en Costa Rica, donde la joven deportista Emilia Pardo se consagró Campeona Panamericana en Kumite Femenino U12 -42 kg, alcanzando uno de los triunfos más importantes para Chile en las categorías formativas.
Con esta actuación, Emilia consiguió el primer oro panamericano oficial para Chile en categorías femeninas desde la creación de la categoría U12, escribiendo su nombre en la historia del karate nacional a una temprana edad.
Su camino hacia lo más alto del podio fue contundente. Emilia comenzó su participación derrotando a la representante de Estados Unidos por 8-0, posteriormente se impuso ante México por 8-2 y continuó su avance superando a Venezuela por 6-2. Finalmente, en un cerrado combate frente a otra representante de Chile, la definición llegó mediante decisión arbitral, donde Emilia se impuso por Hantei 3-1, asegurando la medalla de oro y el título de Campeona de América.
Un trabajo de años de formación
Más allá de los resultados obtenidos en Costa Rica, este título es la consecuencia de un proceso deportivo desarrollado durante años. Emilia comenzó en el Karate-Do desde muy pequeña y su crecimiento ha estado basado en un trabajo sistemático, progresivo y planificado, respetando cada una de las etapas necesarias para su formación, sumando experiencias competitivas y enfrentándose progresivamente a desafíos de mayor nivel.
Su padre y entrenador, Juan Carlos Pardo, quien ha acompañado directamente todo este proceso deportivo, destacó precisamente el camino recorrido para llegar a este histórico resultado. “Como entrenador, este resultado me genera una enorme satisfacción porque demuestra la importancia de creer en los procesos. Con Emilia hemos desarrollado durante años un trabajo sistemático y planificado, respetando sus etapas, buscando que cada competencia y cada entrenamiento aporten a su crecimiento. Este oro panamericano no nace solamente de lo realizado en Costa Rica; detrás existen años de entrenamiento, competencias, aprendizajes, triunfos, derrotas y muchísimo trabajo”, apuntó.
Para Juan Carlos Pardo, sin embargo, esta experiencia tiene un significado todavía más profundo al vivirla simultáneamente como entrenador y como padre. “He tenido la posibilidad durante mi carrera de acompañar a muchos deportistas en campeonatos sudamericanos, panamericanos, mundiales y grandes eventos internacionales, pero cuando la deportista que está frente a ti es tu hija, todo se vive de una manera completamente diferente. Como coach trato de mantener la tranquilidad, analizar el combate y entregarle las herramientas que necesita; pero como padre, por dentro, las emociones son enormes”.
El entrenador agregó que el mayor orgullo no está únicamente relacionado con la medalla obtenida. “Estoy profundamente orgulloso de Emilia, pero no solamente porque hoy sea campeona panamericana. Estoy orgulloso de su disciplina, de su perseverancia, de cómo ha aprendido a levantarse en los momentos difíciles y de la responsabilidad con la que ha asumido este proceso siendo todavía una niña. La medalla es hermosa y quedará para siempre, pero para mí lo más importante es la persona y la deportista que se está formando durante este camino”.
Un oro que valora el trabajo formativo
El histórico oro conseguido en Costa Rica representa también un importante reconocimiento al trabajo desarrollado desde el Dojo Ken Sho Kan Machalí, demostrando que desde la región de O’Higgins se pueden construir procesos deportivos capaces de alcanzar los máximos resultados a nivel continental.
Hoy Emilia regresó a Chile como campeona panamericana, pero con un proceso deportivo que recién comienza y con nuevos desafíos por delante. Su resultado deja además un mensaje para las nuevas generaciones: detrás de cada gran logro existen años de constancia, planificación, disciplina, apoyo familiar y confianza en el proceso.
Fotografías: El Rancagüino





































































































